‘VIEJOS NUEVOS MODELOS: ARGUMENTOS PARA UNA PROPUESTA (DIFERENTE)’

Viejos nuevos modelos

Pensarán que nos hemos vuelto unos pesados con esto de la crítica a aquél “nuevo modelo” de gestión de la cultura que nos llovió, sobre todo, a raíz de la llegada en 2011 del Ministro de Cultura, José Ignacio Wert, y su Secretario de Estado en la materia, José María Lassalle. La apuesta cogió desprevenido a un sector que había arrendado todas sus ganancias al caballo de las industrias creativas y del marketing territorial.

El asunto no es baladí. Recordemos que ese nuevo modelo surgía en oposición a las “viejas formas” y no como complemento. Llegaban las ideas frescas para airear el cargado ambiente que los profesionales y demás agentes de la cultura veníamos disfrutando desde tiempos remotos. Esas declaraciones se hacían ante los medios y no en sede parlamentaria o en órganos de control del ejecutivo. El tono era el del progenitor que afeaba la conducta del descendiente que había comido demasiado azúcar en el cumpleaños de la prima. Moralinas del tipo “la gente pasando hambre y Uds. pensando en fiestitas”.

Es de suponer que la ausencia de literatura referida a la defensa de esa alternativa sea debida a la endeblez de su entramado conceptual. A saber: incremento de la financiación privada en el sector (sin diferenciar entre subsectores o disciplinas) haciendo tábula rasa en el diverso paisaje de las artes; progresiva retirada del Estado en el tradicional soporte público a la cultura; ensalzamiento de la emprendeduría en torno a la industria cultural (con la consecuente correlación en el incremento de la precariedad en las condiciones profesionales para el desarrollo de los oficios de la cultura). Poco más.

A raíz del surgimiento de esta neoliberal e insustancial doctrina aparecen interesantes reflexiones que aprovechan la extemporaneidad de algunos de los conceptos que conjugan para ponerlas en duda. Es el caso de términos como propiedad intelectual, autoría, usuarios, públicos, ciudadanía, innovación social, derechos culturales,… que adquieren una impronta de nueva significación a raíz de la citada crisis económica.

Estas jornadas cuentan con la presencia de la uruguaya Mariana Fossatti, una de las cabezas visibles de Ártica Centro Cultural. Este es un interesante proyecto online que cuenta con colaboradores de varios países latinoamericanos y apuesta por la construcción de una plataforma de intercambio donde una comunidad de individuos vinculados a la producción cultural comparten habilidades. Según sus propias palabras Ártica no ofrece soluciones tecnológicas, sino que es un “software cultural”. Un dispositivo social que ayuda a los actores del sector cultural a transitar hacia el nuevo paradigma de la cultura digital. Una cultura libre donde ya no existe una separación radical entre productores y consumidores de contenidos.

Con Fossatti aspiramos a abrir un canal de comunicación con el continente americano que vive un bullir de iniciativas y proyectos culturales que no podemos dejar de observar y analizar. Mariana nos viene a hablar de plataformas de intercambio digital, tránsito hacia el nuevo paradigma de la cultura digital; cultura libre donde ya no existe una separación radical entre productores y consumidores de contenidos; empoderamiento digital de comunidades de artistas; educación y cultura disponibles de manera accesible, democrática y libre; software libre y el copyleft.

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