CLAVES PARA LA NO-MUERTE DE LA CULTURA

La crisis, este temido tiburón, animal asesino implacable que se ha instalado en nuestras vidas y que puede permanecer, en forma de V o de W (cae en picado, asciende lentamente, nos hace caer de nuevo, volvemos a ascender…) según se quiera hasta dios sabe cuándo, ha sido especialmente duro con el mundo de la Cultura.No obstante, la situación en la que se encontraba ese “mundo”, a finales de 2007 permitirá afrontar los embates de la cacareada y temida situación económica adversa de manera “no tan desastrosa” como en otros ámbitos. Algo así es la conclusión de escuchar durante dos jornadas (miércoles 2 y jueves 3) al director de los Programas de Gestión Cultural de la Facultad de Economía y Empresa de la Universitat de Barcelona, Lluis Bonet, que ha impartido en el Espacio Aguere Cultural, de la mano de la Fundación Pedro García Cabrera, el seminario titulado ¿Cómo sobrevivir a la crisis?

Un recorrido histórico por las diferentes épocas en las que la política cultural ya se podía entender como tal en España, esto es, a partir del XX, fue el primer módulo que el profesor catalán usó como introducción a su seminario. De ese recorrido se desprende que, tal y como aseguró en los últimos minutos de su intervención de ayer, estamos ante la generación más formada de la historia en cuanto a gestión cultural. O sea, que todo lo demás que vivimos en España, desde el XIX hasta pasados los sesenta del XX fue un auténtico desastre organizativo.

A partir de ahí Bonet quizás pecó de enumerar los errores cometidos, en el periodo, digamos, fértil de la cultura en España, esto es entre los ochenta y el 2007. Y digo pecó porque este taller no trataba de decir lo mal que lo hemos hecho, sino de buscar o enumerar las soluciones para saber cómo hacerlo, no ya mejor, sino algo bien para no caer en el fondo del profundo pozo en el que desde hace algunos años ya nos precipitamos.

La conclusión, expuesta eso sí de manera magistral y didáctica como le corresponde al ponente, se resume en varios puntos concretos: no cargarse lo innovador a favor de lo seguro, actitud que ya se va extendiendo por casi todo el panorama nacional, porque eso nos retrotraería a una situación de arranque que daría al traste con lo ya conseguido, bueno o malo; segundo, repensar el derecho a la cultura, a escala territorial y social. Porque, según se desprendió de las palabras del especialista, la re-centralización de la cultura podría volver a dejar tocada de muerte la democratización de la misma, como producto social y como producto económico con lo que ello conllevaría; Tercero no perder la generación más preparada de la historia en materia de economía, gestión, artes, literatura, etc… dejar que los jóvenes salgan, pero siempre cuidando de que lo hagan para aprender y poder volver, y no olvidarlos fuera y alimentar la fiera que engulle los cerebros que hemos llegado a obtener; y por último y lo más importante quizás: mejorar los modelos de gobernanza de las instituciones culturales, resumiendo esto en democratización de las programaciones, optimización de los presupuestos y recursos, explicación de dichas programaciones a los públicos y acercamiento a nuestros propios consumidores.

¿Serán todas estas buenas soluciones para sobrevivir?, también lo apuntó Bonet –en concreto refiriéndose incluso a la aplicación de determinadas leyes- no y nunca a priori, el tratamiento de esta enfermedad sólo es posible a largo plazo.

Escrito por Leoncio González y publicado en  www.creativacanaria.com

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